Costa Rica, puente entre las Américas

Costa Rica, puente entre las Américas

Costa Rica cuenta con la red de espacios protegidos por Parques Nacionales y Reservas más extensa de Centroamérica, de modo que casi el 30% del territorio cuenta con alguna figura de protección. Gran parte de la avifauna del país son especies tropicales residentes, que a lo sumo realizan cortos desplazamientos altitudinales estacionales en busca de fuentes de alimento abundantes (flores, frutos e insectos).

Estas aves constituyen la mayoría de las presentes en el país, incluyendo la selección de especies más espectaculares y representativas del trópico centroamericano. La variedad es enorme, destacando algunas especies como las más atractivas para el visitante debido a sus espectaculares plumajes y cantos.

Ocupa el lugar más destacado por su plumaje asombroso y por las leyendas y rituales precolombinos asociados a ella, el ave mítica de los mayas y aztecas, el increíble Quetzal guatemalteco, Resplendent Quetzal (Pharomachrus mocinno), conocido en Costa Rica simplemente como Quetzal. Bastante común aún en Costa Rica, su observación es relativamente sencilla si uno realiza el esfuerzo de ir a buscarlo a las áreas adecuadas.

Otras aves tropicales asimismo espectaculares, aunque no tan conocidas, son también de posible observación en este pequeño país. Entre ellas el Campanero tricarunculado, Three-wattled Bellbird (Procnias tricarunculatus) conocido localmente como Pájaro Campana, con una potente y sorprendente voz metálica audible a grandes distancias y un plumaje muy atractivo.

También destaca por su plumaje increíble y sus cortejos nupciales en grupo otra maravilla centroamericana, el Paragüero cuellicalvo, Bare-necked Umbrellabird (Cephalopterus glabricollis) conocido localmente como Pájaro Sombrilla o Pájaro Danta.

Además de estas tres especies, multitud de otras gemas tropicales habitan los espacios naturales de Costa Rica, constituyendo una auténtica e inolvidable experiencia el recorrer el país y visitar sus áreas naturales observando aves.

La gran variedad de microhábitats y la adaptación de las aves a su explotación ha significado la gran diversificación en especies de los Trópicos americanos, bien superior a la del resto del planeta.

Resplendent Quetzal

Three-wattled Bellbird

Las especies tropicales residentes en Costa Rica es muy grande, con más de 600, pero asimismo gran número de especies, unas 250, son aves migradoras en su mayoría provenientes de Norteamérica templada o boreal, con algunas especies, unas 15, migradoras del sur desde Sudamérica.

Situada en la parte estrecha del embudo que produce Centroamérica en estos movimientos migratorios, Costa Rica es un lugar excelente para la observación y estudio de estos desplazamientos masivos de millones de aves que se producen entre Norte y Sur de América. Estos desplazamientos, lejos de ser homogéneos, son muy diversos y cada especie utiliza su estrategia particular para migrar. Al estar el país geográficamente dividido de Norte a Sur por altas cordilleras, los flujos migratorios generalmente siguen dos rutas: la del Pacífico y la del Caribe.

La ruta Pacífico incluye grandes cantidades de aves acuáticas y limícolas, y variedad de pequeñas aves, principalmente atrapamoscas, reinitas y vireos.

Pero donde la migración se transforma en todo un espectáculo es en la ruta del Caribe, principalmente en las llanuras costeras.

En los periodos migratorios se reúnen bandadas enormes de más de 50.000 ejemplares, de aves rapaces y buitres americanos. Las líneas de la costa son frecuentadas por un gran número de migrantes diurnos, como pelícanos, chotacabras, vencejos y golondrinas. La migración nocturna de passeriformes es asimismo muy abundante, con grandes “caídas” de migrantes cuando el clima es adverso, situación frecuente en la costa caribeña.

La costa Sur del Caribe, cercana a Panamá, destaca como destino para la observación de aves migratorias. Debido a la cercanía de la cordillera de Talamanca, la más alta de centroamérica, con cumbres cercanas a los 4.000 m y casi permanentemente cubierta de nubes, se acentúa el efecto “embudo” en la migración, congregando cerca de la costa a la mayoría de las aves.

De esta manera resulta frecuente encontrarse al mismo tiempo con el cielo literalmente cubierto por bandadas de rapaces, vencejos y golondrinas, y con la vegetación a nuestro alrededor bullendo con enorme variedad de passeriformes migradores. Variedad a la que hay que sumar la gran cantidad de especies tropicales residentes, convirtiendo a esta región de Costa Rica en uno de los “puntos calientes” para la observación de aves en este país.

American Swallow-tailed Kite

Turkey Vulture

Las especies migradoras diurnas más frecuentes entre las planeadoras son el Zopilote de cabeza roja o Aura gallipavo, Turkey Vulture (Cathartes aura), el Busardo aliancho, Broad-winged Hawk (Buteo platypterus) y el Busardo chapulinero, Swainson’s Hawk (Buteo swainsoni), los cuales forman enormes bandadas de miles de individuos migrando juntos. Entremezclados con ellos, y en menor número, aunque frecuentes, también se observan pequeños grupos de Elanio tijereta, Swallow-tailed Kite (Elanoides forficatus), Elanio plomizo, Plumbeous Kite (Ictinia plumbea) y Elanio del Mississippi, Mississippi Kite (Ictinia mississippiensis), así como números menores de otros busardos, halcones, esmerejones, gavilanes americanos y águilas pescadoras.

Asimismo, ocasionalmente se observan ejemplares de Tántalo americano, Wood Stork (Mycteria americana) volando con las rapaces.

Otras especies migradoras diurnas muy llamativas son las enormes cantidades de golondrinas y vencejos que siguen la costa para migrar, en grupos de varias especies mixtas. Asimismo son en ocasiones frecuentes las bandadas de chotacabras americanos. Los grupos de reinitas, vireos y tangaras suelen ser grandes y variados, componiendo una atractiva nota de color entre el verde dominante.